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Desde 2014, la campaña Our Land Our Business (Nuestra Tierra, Nuestro Problema) exige el fin de los indicadores Doing Business y Enabling the Business of Agriculture (EBA, en español “Facilitando los negocios en la agriculture”) del Banco Mundial. Estos indicadores y su sistema de clasificación de los países recompensan a los estados que reducen sus normas sociales, medioambientales, fiscales y facilitan el saqueo de sus recursos naturales, como el agua y la tierra, en beneficio de las grandes empresas. Estas clasificaciones fuerzan los países a competir para ser percibidos como siempre más favorable a la inversión extranjera y para recibir la asistencia financiera de los donantes bilaterales y el Banco Mundial.

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#WorldVsBank

BANQUEROS MUNDIALES

LAS CORPORACIONES EMPRESARIALES ESTÁN ACAPARANDO LAS TIERRAS POR TODO EL MUNDO CON LA AYUDA DE LOS BANQUEROS MUNDIALES

El sistema que tiene el Banco Mundial para calificar la llamada “facilidad para hacer negocios” (Doing Business Rankings) les da puntos a los países cuando actúan en favor de “facilitar la actividad del negocio”. Esto consiste en pavimentar el camino para las actividades de las empresas transnacionales al recortarles trámites administrativos, bajarles impuestos, quitar regulaciones en favor del medio ambiente y la sociedad, o bien, reducirles las barreras comerciales.

Este sistema de calificaciones anima también a que se hagan reformas a las leyes sobre propiedad de la tierra tendientes a convertir la tierra en un simple producto en el mercado, que sea fácilmente accesible a las multimillonarias empresas. En ese proceso, se dejan a un lado asuntos tales como los derechos humanos, las protecciones a los trabajadores y el uso sostenido de recursos naturales.

¿QUIÉN SALE PERDIENDO?

La gente más afectada por estas políticas son los pequeños agricultores que producen el 80% de la comida que se consume en el mundo que está en vías de industrialización. Esos pequeños agricultores son la columna vertebral del sistema alimentario y son, en una enorme medida, los principales inversionistas y empleadores del sector agrícola de los países en vías de industrialización. Lo que debería fortalecerse es su capacidad para invertir y desarrollar la producción de su propia tierra.

Hay más que suficiente comida para todos si se diera el apoyo adecuado a los pequeños agricultores, a los pastores y a los pueblos indígenas. Sin embargo, el Banco Mundial prefiere utilizar su poder a través de armas como las calificaciones de “facilidad para hacer negocios” o los “análisis comparativos del negocio agrícola” para imponer a todo modelo de desarrollo sus medidas de una sola talla dirigidas por las grandes empresas.

Esto pone en peligro la capacidad de los países no industrializados de alimentarse a sí mismos y ayuda a impulsar la desigualdad por todas partes del mundo.

HECHOS QUE DEBEMOS SABER SOBRE EL NEGOCIO DE ACAPARAMIENTO DE LA TIERRA