New Name, Same Game

In March 2014, the multicontinental campaign Our Land Our Business was launched to demand the end of the World Bank’s Doing Business project and Benchmarking the Business of Agriculture (BBA) initiative, recently renamed Enabling the Business of Agriculture (EBA). Bringing together over 260 NGOs, farmer groups, grassroots organizations, and trade unions, Our Land Our Business condemns the World Bank business indicators, which rank countries on their investment climate for pushing a one-size-fits- all model and facilitating large-scale land grabs in developing countries.

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Dismantling The World Bank’s Myths On Agriculture And Development

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The World Bank’s Bad Business With Seed And Fertilizer In African Agriculture

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Ceguera Intencional

Como La Clasificación De Países Por El Banco Mundial Empobrece A Los Pequeños Agricultores

Resumen

Establecido en 1944 con el objetivo de reducir la pobreza, el banco mundial, con sede en Washington dC, es una institución financiera internacional que proporciona ayuda financiera y técnica, además de servicios de asesoramiento para mejorar el desarrollo en los países pobres y en transición.

A pesar de sus metas loables, las actividades del banco mundial y su influencia excesiva sobre las decisiones políticas en los países en desarrollo han sido foco de controversia durante muchos años. innumerables manifestaciones denunciaron los objetivos neoliberales del banco, incluyendo cuando impuso políticas de condicionalidad injustas, medidas de austeridad que niegan el derecho a la educación o a la asistencia médica, cuando apoyó proyectos destructores con respecto al medioambiente, y falsos alivios de deuda. los programas de ajuste estructural iniciados por el banco durante la década de 1980 resultaron en el empobrecimiento de millones de personas en los países en desarrollo, ya que forzaron el fin de la intervención del estado y requirieron la extensa liberalización de las economías como condiciones para recibir los préstamos del banco mundial y del fondo monetario international. los programas de ajuste estructural fueron muy criticados por la sociedad civil hasta su abandono oficial en 2002.

La estrategia actual del banco mundial todavía mantiene una agenda fundamentalmente pro-corporaciones y una visión neoliberal de la economía. tal es el caso en particular en el sector agrario, en el cual el banco aboga por un modelo industrial y la integración de los agricultores en el mercado mundial. la mantra de “el comercio en vez de la asistencia” (“trade not aid”) ha promovido la inversiones extranjeras directas como santo remedio para ayudar a que los países en desarrollo se conviertan hacia métodos de cultivo intensivos que requieren la utilización de mucho más equipamiento y productos químicos.

Aunque casi el 80 por ciento de la comida consumida en África subsahariana y en Asia es producida por los pequeños agricultores, el banco niega la importancia de la agricultura familiar para el desarrollo rural sostenible y la seguridad alimentaria. los pequeños agricultores representan 80 por ciento de todas las explotaciones en el mundo en desarrollo. Por lo tanto, las inversiones de los propios pequeños agricultores, y no las inversiones extranjeras, son la principal fuerza sosteniendo la agricultura y deben ser alentadas. acentuando aún más su desconexión con la realidad, el banco opta por pasar por alto el récord negativo de la inversión extranjera directa en los países receptores. en consecuencia, las comunidades rurales y los pequeños agricultores han sido víctimas recurrentes de los proyectos de “desarrollo” apoyados por la inversión extranjera directa que han resultado en graves daños ambientales, el desplazamiento forzado de las comunidades locales, y el acceso restringido o prohibido a las tierras ancestrales y los recursos naturales.

En 2010, el Oakland Institute destacó el papel del banco mundial en la promoción de la inversión privada a gran escala en la agricultura, que ha resultado en una vasta apropiación de tierras, empobreciendo aún más a las comunidades rurales y agrarios. una de las herramientas claves del banco para promover la inversión privada es su clasificación anual de los países llamada “doing business” (“Haciendo negocio”; db) que determina como las regulaciones nacionales operan a favor de la “facilidad para hacer negocios.” aunque el banco no tiene autoridad ni legitimidad para evaluar y clasificar a los países, el indicador de db del banco ha llegado a tener un fuerte impacto en la gobernabilidad de los países, ya que es seguido atentamente por inversores en todo el mundo, e influye en el financiamiento atribuible por el banco además de otros donantes. Como resultado, la infraestructura del db crea una competencia entre las naciones para reducir las regulaciones económicas además de las salvaguardias ambientales y sociales, con el fin de obtener mejores resultados en la clasificación. aunque la clasificación no se centra directamente en el sector agrario, tiene el efecto colateral de facilitar la apropiación de tierras por propugnar la “protección de los inversores” y ciertas reformas de la propiedad que aseguran que la tierra sea un producto comercializable y facilitan la adquisición de tierras a gran escala.

Mostrando indiferencia completa con respeto a estos efectos perjudicales, el banco recientemente se embarcó en nuevos planes para realzar el control extranjero de las empresas, principalmente a través de las inversión extranjera directa, en el sector agrario de los países en desarrollo.

En 2013, el banco lanzó benchmarking the business of agriculture (índice de referencia del negocio de agricultura: bba), que se basa en parte en el modelo y la metodología de db. ese proyecto pretende “informar y aprovechar las reformas políticas que conduzcan a un sector agrario más moderno, construido principalmente sobre la base de las fincas familiares comerciales y viables.” aún así, el banco no ha demostrado cómo los agricultores se beneficiarán de este evaluación del sector agrario en su proprio país. al contrario, los inversores agroindustriales privados parecen ser los beneficiarios principales del proyecto, que de nuevo subyace un impulso a una política de tierras neoliberal y a una mayor desregulación del sector agrario. el bba, al igual que el db, es una herramienta más para el fomento de la desregulación económica en beneficio de los intereses corporativos a expensas de los ciudadanos de los países en desarrollo.

La clasificación db y el bba son las versiones actuales de los programas de ajuste estructural. Hay una urgencia de actuar para parar la clasificación db y detener el bba mientras aún está en etapa de desarrollo, para impedir la apropiación de tierra y aún más desposeimiento de los pequeños agricultores.